Romancero Gitano. Garcia Lorca. Actividad.

Posted on 16 junio 2009. Filed under: UNIDAD 8. Sin Luz |

(relación en texto palabra con rejoneo)

Texto de Federico García Lorca. “Muerte de Antoñito el Camborio“. (1)

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
***
– Antonio Torres Heredia
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
– Mis cuatro primos Heredia,
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
– ¡Ay Antoñito el Camborio
digno de una emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
– ¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
***
Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.
Subrayado del texto de Federico García Lorca, desde el asunto
Presagios de muerte (1)
Localización del escenario (2)
Reyerta entre gitanos (3, 4)

Fiereza de la lucha (5-10)

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí
Abatimiento del Camborio (11-12)

Es de noche (13-16)

pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
Insistencia en los presagios de muerte (17) voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
***
Identificación del moribundo (19) Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Los autores del crimen (25-26) Mis cuatro primos Heredia,
hijos de Benamejí.
La envidida como causa del
asesinato (27-28)
Lo que en otros no envidiaban,,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
– ¡Ay Antoñito el Camborio
digno de una emperatriz!
Petición de justicia (38) – ¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
***
Momento de expirar (41-42) Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Los ángeles construyen la capilla ardiente (45-48) Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Retirada de los asesinos (49-50) Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.
Comentario del texto de Federico García Lorca -lectura reflexiva-, a partir del asunto
Secuencia argumental. El romance relata, líricamente, el asesinato, en las proximidades del Guadalquivir, y por la noche, del gitano Antonio Torres Heredia, a manos de sus cuatro primos; asesinato provocado por la envidia que en ellos producen las cualidades que el Camborio atesora en su persona. Este argumento -destacado por medio del subrayado y de las notas en el margen izquierdo del texto, que lo complementan- se desarrolla a lo largo de las tres partes que estructuran el poema: la violenta pelea del Camborio con sus primos (versos 1-18), la dramática agonía de aquél (versos 19-40), y la expiración del gitano (versos 41-52).

Comentario del asunto. En efecto, el trágico suceso narrado poéticamente por García Lorca, enmarcado por los versos iniciales (Voces de muerte sonaron) y finales (voces de muerte cesaron) recoge tan sólo los momentos de mayor tensión dramática -tal y como sucedía en los romances medievales-: el abatimiento del Camborio (primera parte), su agonía (segunda parte), y su posterior expiración (tercera parte).

La primera parte queda estructurada de la siguiente forma:

• Verso 1. Anticipo del fatal desenlace del poema: Voces de muerte sonaron.

• Verso 2. Localización del escenario: cerca del Guadalquivir.

• Versos 3-4. Presentación de los personajes que intervienen en la reyerta a través de sus voces -y por medio de una audaz metonimia de la parte por el todo-: los cuatro primos Heredia (las voces antiguas, del verso 3) y el Camborio (la voz del clavel varonil, del verso 4).

• Versos 5-10. Lucha cruenta entre el Camborio y sus cuatro primos (las botas, nueva metonimia de la parte por el todo). El Camborio se defiende hiriendo a sus agresores (Bañó con sangre enemiga -verso 9-).

• Versos 11-12. El Camborio queda mortalmente herido por sus primos, aludidos por otra metonimia de la parte por el todo: cuatro puñales (verso 11).

• Versos 13-16. La reyerta transcurre cuando ya es de noche: los rayos luminosos enviados por las estrellas son como rejones que penetran en el agua gris del Guadalquivir en que se reflejan (versos 13-14); en tanto que los erales anhelan -sueñan- ser lidiados en el ruedo para probar la bravura de su casta (versos 15-16). Imágenes taurinas ambas -rejones, erales- de las que se vale García Lorca para situar cronológicamente la acción: durante la noche.

• Versos 17-18. Se repiten, a modo de estribillo, los versos iniciales, que confirman los funestos presagios de muerte anunciados.

Y si la primera parte es fundamentalmente descriptiva, con imágenes coloristas que recalcan la violencia de la pelea entre el Camborio y sus primos, la segunda parte, con la agonía del gitano, reviste un marcado carácter dramático: a requerimientos del poeta (versos 23-24) -cuya voz se deja escuchar directamente (versos 19-24 y 33-36), y que es consciente de la inminente muerte del gitano (verso 36)-, el Camborio delata a sus asesinos (versos 25-26), expone los motivos que les han inducido al crimen -la envidia (versos 27-32)-, y le exige al propio García Lorca que ponga el hecho en conocimiento de la Guardia Civil para que se haga justicia (versos 37-38), porque le han arrancado la vida alevosamente (versos 39-40).

La tercera parte -narrativa- recoge la expiración del gitano: tres bocanadas de sangre ponen fin a su vida (versos 41-42); y son los propios ángeles quienes se hacen cargo de su cuerpo y disponen el velatorio del cadáver (versos 45-48), mientras los Heredia se retiran a su Benamejí natal (versos 49-50). Las voces de muerte cesan cuando la tragedia ya ha culminado (verso 51). Y aquí queda interrumpida la narración, aunque su capacidad sugeridora se prolonga mucho más allá del verso 52, lo que le permite al poema ganar en lirismo.

Subrayado del texto de Federico García Lorca, desde el tema
Voz lozana y gallarda (4) Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Fortaleza (5-6) Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
Agilidad; escurridizo (7-8) En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Valentía (9) Bañó con sangre enemiga
Elegancia (10) su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
***
Libertad, vitalidad (20) – Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
Belleza, lozanía (21) moreno de verde luna,
Voz, lozana y gallarda (22) voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
– Mis cuatro primos Heredia,
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Elegancia (29) Zapatos color corinto,,
Posición económico-social (30) medallones de marfil,
Belleza: piel blanca y verdosa (31-32; 21) y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
– ¡Ay Antoñito el Camborio
Personaje único e irrepetible (34) digno de una emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García
llama a la guardia civil!
Esbeltez (39-40) Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
***
Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Personaje único e irrepetible (43-44; 34) Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Los ángeles velan el cadáver (45-48) Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.
Interpretación del texto de Federico García Lorca -lectura analítica-, a partir del tema
Intención del autor. García Lorca -por medio de un sugestivo lenguaje metafórico- va perfilando, a lo largo del romance, el retrato del Camborio, convertido en arquetipo de la raza gitana, y predestinado a morir como el toro de lidia, que paga con su vida la nobleza de su estirpe.

Interpretación del tema. El primer rasgo de la personalidad del gitano que García Lorca destaca es el vigor y robustez de su voz, pero también su galanura, así como el fresco olor de su aliento. El color rojo subido permite establecer la comparación entre labio y clavel, y justifica la permutación de boca por clavel, de forma que la voz varonil del gitano se ve engalanada con algunas características del clavel, tales como la hermosura o su suave aroma. Y así surge un sugestivo verso, que combina una feliz metonimia con una triple asociación de sensacioens procedentes de diferentes dominios sensoriales -en complejas sinestesias: auditivas, cromáticas y olfativas-: voz de clavel varonil (verso 4 y, nuevamente, verso 22).

El Camborio es valiente. Sus atacantes son cuatro, pero les planta cara. Cuando lucha, exhibe una tremenda fortaleza; de ahí que los desgarrones que produce en sus primos -aludidos con la metonimia las botas– tengan la consideración de mordiscos de jabalí (2). Pero, además de fuerte y agresivo, peleando el Camborio es ágil como el delfín (adviértase la fuerza plástica de la comparación: los saltos fuera del agua de los delfines permiten “visualizar” los acrobáticos movimientos del Camborio); y también es escurridizo como los propios delfines y como el jabón, lo que le va a permitir derramar la sangre de sus agresores -representados con otra metonimia: cuatro puñales- que lo van a abatir.

Fuerza, agilidad, habilidad, escurridiza y valentía en el combate quedan plasmados, así, en estos versos, de profunda densidad metafórica:

Les clavó las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales,
y tuvo que sucumbir.

El Camborio viste con elegancia y distinción, y sabe completar su atavío con adornos que delatan una condición social acomodada: el color carmesí de su corbata (verso 9) armoniza perfectamente con el color corinto de sus zapatos (verso 29) -colores fuertes, que manifiestan la pasión vital del gitano-; y los medallones de marfil que cuelgan de su cuello (verso 30) le prestan lun aspecto aristocrático o, por lo menos, elegante.

El gitano genuino, históricamente “perseguido” por la civilización, representa el instinto puro, la libertad suprema. Al identificar al Camborio con un caballo de dura crin, García Lorca traslada al gitano el aroma de libertad que ese caballo simboliza, a la vez que acrecienta su propia pujanza vital.

Está dotado el Camborio de una extraordinaria belleza natural: la piel oscura y morena, propia de los gitanos, trasmutada en verdosa, resplandece por el brillo de la luna (verso 21) (3); y es, por tanto, una mezcla del verde de la aceituna y del blanco del jazmín (verso 32) (4).

A la belleza del Camborio contribuye la esbeltez de su figura; y de ahí la acertada comparación del cuerpo que se dobla por las heridas recibidas con la caña de maíz que se quiebra (versos 39-40) (5).

En definitiva, el Camborio es un personaje único, que no admite comparación con nadie (digno de una Emperatriz, proclama el verso 34); y se murió de perfil (verso 42), es porque su efigie quedará acuñada para la inmortalidad y, por tanto, seguirá viva, aunque sea irrepetible: viva moneda que nunca / se volverá a repetir. (Versos 43-44)

Este conjunto de cualidades excepcionales que el Camborio concentra en su persona -y que el subrayado ha puesto de manifiesto- es el que, en definitiva, despierta la envidia de sus primos -envidia de profunda resonancia racial, étnica, pues la estirpe de los Heredia se considera a sí misma “inferior” a la de los Camborio-, y es la causa de un asesinato largamente premeditado.

Comentario explicativo del texto de Federico García Lorca

El contexto del texto
“Muerte de Antoñito el Camborio” es uno de los dieciocho poemas de que consta El romancero gitano, de Federico García Lorca; obra en la que su rostro poético aparece por primera vez con personalidad propia, y en la que se hallan fundidos los motivos populares andaluces y la técnica ultraísta más refinada, el romance tradicional -si bien mezclando lo narrativo con lo lírico- y la capacidad metafórica más insólita y extraordinaria.

La obra en modo alguno es una andaluzada folclórica. A este respecto, escribe García Lorca: “El libro en su conjunto, aunque se llama gitano, es el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elemental, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”. Un libro que el autor define como “antipintoresco, antifolclórico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta”, y en el que los gitanos aparecen como depositarios de la mejor tradición andaluza.

Comentario estilístico

García Lorca narra en este romance -narración lírica y desrealización extrema, a través de un denso lenguaje metafórico- el asesinato de Antonio Torres Heredia a manos de sus cuatro primos (versos 11-12, 25-26, 39-42); asesinato motivado por la envidia que su personalidad gitana despierta en ellos (y que el propio Camborio resume en los versos 29-32: elegancia, posición social, belleza…). La acción se sitúa en las proximidades del río Guadalquivir (versos 2, 18, 24, 52), no lejos de la serranía cordobesa de Benamejí, de donde son sus primos Heredia; y transcurre de noche (versos 13-16) (6).

Hemos señalado ampliamente cómo García Lorca convierte el lenguaje metafórico en un poderoso y original recurso expresivo: símiles y metáforas de altísima calidad estética se desparraman por todo el romance y justifican sobradamente estas palabras del propio poeta: “Sólo la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo”; o estas otras: “El poema que no está vestido no es poema, como el mármol que no está labrado no es estatua”.

Quisiéramos añadir a lo ya apuntado el sugestivo papel que se le otorga a la metonimia en la primera parte del romance, donde estalla en toda su plenitud una violencia que acarrea destrucción y muerte. A través de voces conocemos que dos estirpes gitanas se enfrentan, en pelea brutal, a muerte (voces antiguas que cercan / voz de clavel varonil; versos 3-4). De los asesinos sólo sabemos que calzan fuertes botas (Les clavó sobre las botas / mordiscos de jabalí; versos 5-6) y que blanden afilados puñales (pero eran cuatro puñales / y tuvo que sucumbir; versos 11-12). No hay rostros: sólo sangre derramada. La muerte “sobrevuela” la escena. Y es necesario adentrarse en la segunda parte del romance para que sepamos, por boca del mismo García Lorca, quién es el gitano que agoniza: Antonio Torres Heredia, / Camborio de dura crin, (…) (versos 19-20). Y hasta los versos 25-26, el Camborio, que se está desangrando, no confiesa la identidad de sus asesinos: Mis cuatro primos Heredia, / hijos de Benamejí. Las múltiples y audaces metonimias empleadas -sin duda el procedimiento expresivo más destacado en la construcción de la primera parte de este poema- no hacen sino poner una vez más de manifiesto el prodigioso dominio que García Lorca tiene del léxico.

Y ya que hablamos de construcción formal, reparemos en el fuerte “sentido arquitectónico” con que está concebido el poema. En efecto, una serie de sutiles articulaciones léxico-semánticas, sintácticas y fónicas confieren al romance una sólida cohesión textual:

• La animalización metafórica del Camborio, que lucha con la fuerza del jabalí (Les clavó sobre las botas / mordiscos de jabalí; (versos 5-6); es ágil y escurridizo como un delfín (En la lucha daba saltos / jabonados de delfín; versos 7-8); y exhala una poderosa energía vital (Camborio de dura crin,; (verso20)).

• Los efectos cromáticos del atavío del gitano -corbata carmesí; (verso10) y zapatos color corinto; (verso 29)-, armoniosamente conjuntado, que exteriorizan su elegancia y distinción, y que también reflejan su espíritu vital.

• La correlación metafórica entre moreno de verde luna, (verso 21) y (…) cutis amasado / con aceituna y jazmín. (versos 31-32), que sirve para recalcar la hermosura de la piel del gitano y, en especial, de su rostro.

• La forma en que muere el Camborio -de perfil (verso 42)- y que hace posible los versos siguientes –Viva moneda que nunca / se volverá a repetir (versos 33-34), de manera tal que su perfil se asemeja a los que figuran en las monedas- le abre las puertas de la posteridad y proclama su condición única e irrepetible, ya anticipada, en alguna forma, en el verso 34, que presenta al Camborio como digno de una Emperatriz.

La cohesión estructural está también lograda mediante el empleo de paralelismos sintácticos (1), constantes repeticiones léxicas (2), oposiciones léxicas y semánticas (3), estribillos (4)…; recursos que García Lorca aprendió en el Romancero Viejo, y que maneja con gran pericia. He aquí algunos ejemplos:

1. Paralelismos sintácticos

Voces de muerte sonaron / cerca del Guadalquivir.
Voces de muerte cesaron / cerca del Guadalquivir.

(Versos 1-2; 11-12)

Cuando las estrellas clavan / rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan / verónicas de alhelí,

(Versos 13-16)

Camborio de dura crin, / moreno de verde luna, / voz de clavel varonil:
(Versos 20-22)

2. Repeticiones léxicas

cerca del Guadalquivir.
(versos 2, 18, 24, 52)

voz de clavel varonil
(Versos 4, 22)

3. Oposiciones léxicas y semánticas

voces antiguas que cercan / voz de clavel varonil.
(Versos 3-4)

Bañó con sangre enemiga / su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales / y tuvo que sucumbir.

(Versos 9-12)

Lo que en otros no envidiaban / ya lo envidiaban en mí.
(Versos 27-28)

Voces de muerte sonaron (…) voces de muerte cesaron (…)
(Versos 1, 51)

4. Estribillos

Voces de muerte sonaron / cerca del Guadalquivir.
(Versos 1-2; 17-18)

Muchos otros recursos poéticos le ha suministrado a García Lorca el Romancero Viejo, y que podemos reconocer en este poema. Así:

• Entrada directa en el asunto, de modo abrupto –in media res-. La reyerta entre gitanos comienza en los primeros versos del romance, en una atmósfera fúnebre (Voces de muerte sonaron…).

• Inserción de rápidos diálogos, introducidos sin verba dicendi. Toda la segunda parte del romance (versos 19-40) es un diálogo entre García Lorca y el Camborio moribundo, con dos intervenciones de cada uno (de seis y cuatro versos, respectivamente, las del poeta; de ocho y otros cuatro versos, las del Camborio).

• Aposiciones con una función similar a la de los epítetos épicos, y que subrayan el carácter heroico de los protagonistas, especialmente del Camborio, mitificado en el poema:

Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil.

(Versos 19-22)

¡Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!

(Versos 33-34)

Mis cuatro primos Heredia
hijos de Benamejí.

(Versos 25-26)

• Exactas referencias locales y temporales, que sitúan las acciones narradas: el asesinato se comete cerca del Guadalquivir (versos 2, 18, 24, 52), y por la noche (versos 13-16); los Heredia regresan a Benamejí consumado el crimen (versos 49-50).

• Adjetivación reprimida. Estos son los calificativos empleados en el poema: escaso número, si se toma en consideración que toda la primera parte es una colorista descripción de la violenta reyerta entre gitanos, y que la sangre corre abundantemente.

Primera parte, versos 1-18, la pelea:
(voces) antiguas (verso 3);
(voz) varonil (verso 4);
(sangre) enemiga (verso 9);
(corbata) carmesí (verso 10);
(agua) gris (verso 14).

Segunda parte, versos 19-40, la agonía:
dura (crin) (verso 20);
verde (luna) (verso 21);
(voz) varonil (verso 22);
(zapatos) corinto (verso 29);
(Camborio) digno (verso 34).

Tercera parte, versos 41-52, la expiración:
viva (moneda) (verso 43);
(ángel) marchoso (verso 45);
(rubor) cansado (verso 47).

• Adecuada combinación de elementos descriptivos, narrativos y dramáticos. El poema está dividido en tres partes: la pelea, descriptiva; la agonía, dialogada; y la expiración, narrativa. La vivacidad discursiva así lograda es extraordinaria.

• El fragmentarismo, que interrumpe la narración en el punto de máxima tensión emocional. El romance “termina” con la retirada de los asesinos a Benamejí, mientras los ángeles velan el cuerpo insepulto del Camborio.

Es, por otra parte, admirable el uso que García Lorca hace de los tiempos verbales, particularmente en el diálogo que sostiene con el gitano moribundo. Aunque hay una coincidencia entre “tiempo de lo narrado” y “tiempo del narrador” -y de ahí el presente de imperativo Acuérdate (verso 35) y el presente de indicativo llama (verso 38)-, García Lorca recurre a la perífrasis incoativa ir a + infinitivo para anunciarle al Camborio su inminente final (porque te vas a morir; verso 36): en realidad ya se ha empezado a morir, y sólo restan las tres bocanadas de sangre que ponen definitivo fin a su vida. Por otra parte, el empleo del pretérito perfecto, en boca tanto del poeta como del Camborio -tiempo que indica acción pasada y perfectiva que guarda cierta conexión temporal con el presente-, acentúa la evidencia de una muerte segura:

Poeta.- ¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
(Versos 23-24)

Camborio.- Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
(Versos 39-40)

Al Camborio únicamente le quedan, en efecto, los estertores de la muerte y esos tres vómitos de sangre con los que expira (versos 41-42).

Hemos dejado para el final las referencias al plano fónico de la lengua. Hay en el poema un par de versos que contienen aliteraciones muy sugerentes; así la reiteración de /i/ tónica -gráficamente con o sin tilde- y de /x/ en hijos de Benamejí -que produce, intencionalmente, un desagradable efecto acústico-; y la reiteración de /k/ en los versos 39-40: Ya mi talle se ha quebrado / como caña de maíz; reiteración que hace más efectiva la “rotura” de la vida del Camborio, ya totalmente mitificado.

El poema es un romance en versos octosílabos, con una única rima asonante en los pares; rima aguda en -i, a través de la cual la expresión adquiere ese tono punzante -de afilado cuchillo- que el trágico suceso narrado exige.

Así es, en definitiva, el arte de García Lorca: efectos coloristas y sensoriales, constantes transposiciones metafóricas y, sobre todo, un tremendo esfuerzo por lograr la perfección formal de los poemas: “(…) Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios (…), también lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema.

Notas

(1) Citamos por la edición de Miguel García-Posada, publicada -con el título de Primer romancero gitano– por la editorial Castalia. Colección Clásicos Castalia, núm. 171; págs. 169-173.

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(2) El rasgo más característico del jabalí -animal muy peligroso cuando está herido- son los caninos del maxilar inferior, muy desarrollados, que sobresalen de los labios; y su pelaje tupido está compuesto de cerdas muy fuertes. Cuando en monterías, la jauría de perros lo acosa, se defiende a cuchilladas.

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(3) Recuérdese, en el romance de “La casada infiel”, cómo García Lorca describe la sensualidad del cuerpo femenino desnudo. Las impresiones táctiles y visuales que el cutis de la amante causan en el gitano se expresan con estos sugestivos versos: Ni nardos ni caracolas / tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna / relumbran con ese brillo. (versos 28-31); es decir, que la suavidad de la piel de la amante sobrepasa la de las aromáticas flores blancas de los nardos y la del nacarado de las caracolas, y su luminosidad es superior a la de los cristales bañados por la luz nocturna de la luna.

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(4) Aceituna y jazmín son ,en efecto, una variante metafórica de moreno de verde luna. De alguna forma, estos versos traen a la memoria otros de Gracilazo de la Vega, los iniciales del soneto XXIII, en el que se traza un estilizado retrato femenino, acorde con el canon de la belleza renacentista: “En tanto que de rosa y azucena / se muestra la color en vuestro gesto”; juvenil vitalidad que emana de ese gesto adornado por un vivo cromatismo: “rosa y azucena”.

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(5) Recordemos que la caña de maíz tiene un tallo alto, recto y grueso, y es vigorosa.

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(6) Este romance, en su estructura, parece ajustarse a una noticia de prensa. Es fácil responder a las llamadas “5w” -cinco palabras inglesas que comienzan por w-, que resumen lo esencial de una noticia:
who / quién: protagonistas (los Heredia y el Camborio, frente a frente).
what / qué: qué ocurre (los Heredia asesinan al Camborio).
when / cuándo: localización temporal (de noche).
where / dónde: localización espacial (cerca del Guadalquivir).
why / por qué: motivo (a causa de la antigua envidia que la arrolladora personalidad del Camborio despierta en los Heredia).
Y todavía podría añadirse una pregunta más: how / cómo: en qué forma (a puñaladas).

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